El Servicio de Neumonología del Hospital Avellaneda constituye uno de los pilares históricos de la institución y continúa consolidándose como un centro de referencia para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de pacientes con enfermedades respiratorias. Con un equipo integrado por neumonólogos, kinesiólogos, enfermeros y otros profesionales especializados, el servicio brinda una atención integral tanto a pacientes ambulatorios como a quienes requieren internación.
El jefe del Servicio de Neumonología, doctor Héctor Sale, explicó que la creación del Hospital Avellaneda estuvo estrechamente vinculada a la necesidad de dar respuesta a las patologías respiratorias, especialmente aquellas de origen infeccioso. “La misión, la visión y la creación del Hospital Avellaneda fueron fundamentalmente para resolver las patologías de pacientes con enfermedades respiratorias”, señaló.
Actualmente, el servicio atiende alrededor de 800 consultas mensuales en consultorios externos, distribuidas en dos consultorios que funcionan de manera simultánea con atención de médicos neumonólogos. Allí, los pacientes son evaluados clínicamente y, de acuerdo a cada caso, reciben tratamiento ambulatorio o acceden a estudios complementarios para arribar a un diagnóstico preciso.
Entre las prácticas diagnósticas que realiza el servicio se encuentran espirometrías, estudios de función pulmonar, test de caminata de seis minutos y fibrobroncoscopías con toma de biopsias y lavados bronquiales, procedimientos fundamentales para identificar la causa de distintas enfermedades respiratorias.
Además de la atención médica, el servicio desarrolla programas específicos para pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), principalmente asociada al tabaquismo. En este marco, trabaja de manera articulada con la Escuela de Pacientes, coordinada por las doctoras Marcela Collante y Sandra Albertus, quienes llevan adelante consultas individuales y terapias grupales semanales destinadas a acompañar a quienes desean dejar de fumar.
Para los pacientes que requieren cuidados más complejos, el Hospital Avellaneda dispone de dos salas de internación con 40 camas y áreas de aislamiento destinadas especialmente a personas con enfermedades infecciosas respiratorias, como la tuberculosis.
Otro de los ejes del servicio es el Programa de Rehabilitación Pulmonar, desarrollado junto al equipo de kinesiólogos, donde los pacientes realizan sesiones diarias con rutinas de ejercicios, con o sin soporte de oxígeno, orientadas a mejorar su capacidad funcional y su calidad de vida.
Sale destacó que el crecimiento del hospital permitió ampliar progresivamente la atención desde las enfermedades respiratorias hacia una asistencia integral para toda la familia. “Hoy somos un hospital polivalente que brinda atención clínica, neumonológica, pediátrica, para adolescentes, madres y recién nacidos, lo que nos permite dar respuesta a toda la comunidad”, expresó.
En cuanto a los avances incorporados en los últimos años, el profesional remarcó la incorporación de nuevas herramientas diagnósticas en endoscopía respiratoria, estudios funcionales y el trabajo conjunto con el Servicio de Diagnóstico por Imágenes, especialmente mediante tomografía, lo que permite detectar enfermedades en etapas más tempranas y mejorar las posibilidades terapéuticas.
Como proyección, el Servicio de Neumonología trabaja en la creación de un Laboratorio Pulmonar que permita ampliar los estudios funcionales respiratorios, optimizar el seguimiento de los pacientes y favorecer diagnósticos cada vez más precoces.
Fibrobroncoscopía: una herramienta clave para llegar al diagnóstico
El Hospital Avellaneda también cuenta con un Servicio de Fibrobroncoscopía que se ha convertido en un centro de referencia para Tucumán y todo el noroeste argentino. El jefe del servicio, doctor Omar Díaz, explicó que el principal objetivo de esta práctica es identificar con precisión la enfermedad que presenta cada paciente. Para ello se utiliza un broncoscopio flexible que, introducido por vía oral, permite acceder al árbol bronquial y obtener muestras para biopsias y otros estudios específicos.
Cada procedimiento es realizado por un equipo altamente capacitado integrado por dos médicos neumonólogos, un anestesista, un licenciado en instrumentación quirúrgica y una licenciada en enfermería, garantizando la seguridad y el acompañamiento del paciente durante todo el estudio.
El servicio funciona de lunes a viernes, de 8 a 12 horas, y realiza habitualmente dos procedimientos diarios, de acuerdo con la demanda. Además de pacientes tucumanos, recibe derivaciones provenientes de Catamarca, Santiago del Estero y Salta, consolidando al Hospital Avellaneda como centro regional de referencia en patologías respiratorias.
Las fibrobroncoscopías permiten diagnosticar infecciones respiratorias, tumores pulmonares, fibrosis pulmonar, EPOC y otras enfermedades que requieren confirmación mediante estudios especializados. Asimismo, posibilitan la identificación de bacterias, hongos y micobacterias, incluida la tuberculosis.
Díaz destacó que alcanzar un diagnóstico temprano impacta directamente en la evolución clínica de los pacientes. “Ponerle nombre a la enfermedad nos permite ofrecer el tratamiento adecuado, reducir los tiempos de internación, mejorar la sobrevida y favorecer una rápida reinserción a las actividades cotidianas”, afirmó a la vez que remarcó el compromiso del hospital con el acceso equitativo a la salud, ya que el servicio brinda estudios de manera gratuita tanto a pacientes del sistema público como a personas con cobertura social, incluyendo una importante demanda de afiliados de PAMI y derivaciones del sector privado que encuentran en el Hospital Avellaneda una respuesta diagnóstica de alta complejidad.






